Que me domines, que me fuerces,
que me inmovilices,
que me desees y me hagas tuya
con furor,
sin contemplaciones,
que muerdas mis senos y
disfrutes al hacerlo.
Tuya
en el movimiento violento de tu cuerpo.
Que me uses y tengas derecho y
valentía de dejarme luego
hasta que otra vez quieras usarme
y me dejes cabizbaja
recordándote.
sábado, 5 de septiembre de 2009
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